4. LA POPULARIZACIÓN DEL ARTE

Hasta hace poco sólo los artistas hacían exposiciones, al principio para que conociéramos su actividad, después para ganar dinero con su arte. Desaparecidos los mecenas, este asunto funciona así. Cuando la cosa política se populariza más y se da oportunidad a los que no la han tenido, proliferan las exposiciones que muestran los progresos de los alumnos autodidactas que, sin embargo, no han alcanzado unas mínimas cotas artísticoestéticas. Eso hace que, con más intensidad, el arte se refugie en las galerías, por lo que siguen llamándole burgués despectivamente los dueños de la otra cosa. Claro que lo hacen los que no tienen condiciones artísticas y siguen el arte de masas, arte de masas al fin y al cabo. Sin embargo, aparecen fundaciones que, vinculadas a personas que o han sido artistas o sensibles al arte, presentan exposiciones de autores consagrados o con futuro. Los grandes museos presentan grandes exposiciones de grandes artistas en salones grandes en los que los burgueses con erupciones estéticas hacen grandes colas. Dios los perdone. Yo creo que en Madrid y en otras grandes ciudades hacen grandes colas sobre todo los días en los que la entrada es gratuita y, por supuesto, estas grandes colas de gentes que hacen colas no compran los catálogos. Pues bueno, pues en Mula, ciudad para ver, que ha sabido reconstruir las casas solariegas dieciochescas y conservar un casco antiguo con su belleza de siempre y no ha construido un parador en el castillo, lo que parece va a condicionar su desarrollo turístico, tampoco creo que solucione el problema de la ciudad los puestos de trabajo que se podrían conseguir, pero va a conservar su monumentalidad y su visión es hoy un atractivo turístico interior, en Mula, donde vive Juan González Castaño, en Mula, digo, ha expuesto una joven grabadora lorquina, artista con enorme futuro, Ángela Mula, en la fundación Cristóbal Gabarrón. Dentro aún del síndrome metabólico, no he podido ir a su inauguración, pero, liberado de él gracias a mis nefrólogos, una mañana de estas cogí mi coche, y fui a Mula para verla. La exposición, que habrá pasado desapercibida para los lorquinos, merece la pena. Como va a durar aún un tiempo, sugiero que visiten la exposición y, de paso, Mula. O al revés. Ya verán. Ángela Mula, suerte, hija, y te juro más trabajo para que expongas en Almería.

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