5. ES NAVIDAD EN LOS GRANDES ALMACENES

Cuando todo el pueblo, menos los de siempre, éramos pobres, bien estaba que llegara la Navidad, porque, para celebrarla, se echaba la casa por la ventana. Y había pavo, turrón, mantecados, tortas de pascua y otros dulces suculentos con los que se quitaba el hambre hasta San Antón, que en ese día acababan las Pascuas. Y se cantaban las Pascuas no porque el Niño Jesús las necesitase para dormirse, sino porque, con esa excusa, se iba a la casa del vecino y siempre sacaban algún mantecados o alfajor, que están riquísimos, y una copa de anís dulce que entraba tan bien, quitaba el frío, no los sabañones. Y se iba a Misa del Gallo no porque cantara a las doce por primera vez, ni porque se acordase uno de las negaciones de San Pedro, que no correspondía, pues eso era por Semana Santa, sino porque así se seguía la juerga, se podía salir a la calle en horas prohibidas y así el personal se podía ver y darse un arrechucho con la excusa de felicitar la Navidad. Ahora se ve esto más mentira aún. Antes se toleraba porque correspondía a la vida tradicional. Ahora es una fiesta que sólo repercute en la vida económica de los comercios, cuanto más grande, más ganancia. Gracias a Dios y a los buenos gobernantes que hemos tenido desde que la democracia llegó hasta nosotros como si fuera del cielo o el Hijo de Dios hecho hombre para honra y gloria de los políticos que nos gobiernan con tanto amor y se matan ellos para conseguir el poder porque algo tendrá la poltrona cuando se muerden por ella, comemos todos los días más de lo que sería oportuno, que luego hay que andar por la senda de los elefantes para rebajar los kilos de más. Así que todos los días tenemos pavo, turrón, mazapán y lo que nos dé la gana y oferten los comercios, cuanto más grandes mejor. Así no sé para qué sirve llenar la casa de cava de cualquier sitio menos catalán, pavo de cualquier granja, pollo aunque sea con tosferina, marisco que no sea congelado, este año se me han puesto las vieiras entre ojo y ojo, o entre pecho y espalda, y las quiero frescas, si eso mismo puede hacerse todo el año. El que pueda, claro. Así que, o volvemos al espíritu primero o que digan de una vez que se han paganizado las fiestas y que lo que nos va es la juerga. Claro que tampoco se cree mucho, porque religiones hay más que días del año, casi todas de importación. De todos modos, feliz Navidad y próspero Año Nuevo.

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