8. DE NUEVO UN LIBRO: GAYA EN PARIS Y JPG EN LA PINTURA

El pasado diciembre tuvo lugar en Murcia la presentación del libro de Juan Pedro Quiñonero Ramón Gaya y el destino de la pintura. De Juan Pedro Quiñonero hemos escrito con anterioridad con motivo de haber donado, por mi intercesión, su biblioteca, a nuestra ciudad, libros que próximamente van a ser catalogados, lo que no deja de parecernos algo importante, pues así los libros no se “mueren” en las cajas y pueden ser disfrutados por los lectores e investigadores. Con referencia al libro en cuestión, me da la sensación que es la puesta el día de unos escritos anteriores, cercanos algunos a los años setenta del pasado siglo. Pero no es un libros sobre Ramón Gaya. No es, pues, una biografía del pintor murciano, ni siguiera un análisis de su pintura, etapas pictóricas, influencias y otros menesteres de los que se ocupa un crítico. Más bien se trata de Gaya como referente cultural desde una trayectoria en la que el pintor se transterra de su casa, patria y parentela y resiste en el París de todas las patrias o todas las culturas. Juan Pedro Quiñonero está instalado en esa tendencia desde que él mismo se marchó al París que parece la patria del mundo, la acogedora de exiliados españoles y otros tópicos más o menos románticos. Juan Pedro Quiñonero enjuicia siempre las cosas desde el exilio y persecución de sus padres desde la cercana Totana, sobre todo después de la guerra incivil, y su instalación en París como si allí no pasase nada. Y uno más de los que se ajustan a este tópico es Gaya. Bien es verdad que la atalaya desde la que avizora Juan Pedro Quiñonero es lo suficientemente alta y con una perspectiva magnífica para que la visión, sin ser sesgada, más bien personalista, sea correcta y por supuesto nos introduzca en un mundo en el que todo tiene su encanto, aunque no tengamos interiorizada la visión cosmopolita, subsumidos como estamos en nuestra destartalada visión pueblerina. Claro que el precio pagado es menor que si hubiésemos estado en la vorágine. Siempre nos quedará París es una frase cinematográfica. París siempre será el oscuro deseo de un viaje tópico y genérico. A Musso ya le propuso Sebastián de Miñano el viaje a París y Londres. No es lo mismo que vivir en París como hizo Gaya y como hace Juan Pedro Quiñonero. Así que nosotros hacemos sólo lo que podemos: ver París desde el prisma de los demás y a Gaya como un pintor murciano sin muchas referencias en nuestra ciudad. Aquí, todos somos más mediocres. Y París, a veces, tampoco vale una misa.

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