Mi firma en la SER

Artículos escritos para un programa de la Cadena SER en Lorca

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Location: Lorca, Murcia, Spain

Thursday, May 25, 2006

12. UNA VOZ RONCA Y PROFUNDA



Eliodoro Puche le dedica un libro a una señora llamada Aurora Guilmáin. El libro se titula Marinero de amor y lo acaba de escribir, al parecer, en 1942, aunque se ha publicado hace pocos años. A comienzos del verano de 1939, Ofelia Guilmáin llega a México en compañía de su madre, curiosamente llamada Aurora. Intento averiguar si se trata de la misma Aurora. Ofelia llega a México tras haber sido actriz en El Retablo Rojo, réplica femenina La Barraca de García Lorca, y la muerte de dos hermanos en la guerra civil. Su última salida es exiliarse. Todas esas circunstancias las cuenta en un libro de reciente publicación y que no encuentro en España y ni siquiera la editorial Océano me lo remite, previo pago de su importe, desde México. Lo escribió Carlos Pascual, actor, y el título del libro es el siguiente: El retablo rojo. Vida, obra y milagros de Ofelia Guilmain, México, Editorial Océano, 2006. Según Mateo García Bazán, mexicano de Tijuana o Zacatecas, Ofelia es hija natural de Aurora, pero no es así porque se conoce el nombre del padre, Juan Puerta, que, sin embargo, Ofelia no lleva. También se puede pensar que Eliodoro, que vivió en Madrid desde 1908 hasta 1928, aun cuando venía con frecuencia a Lorca, tuvo cierta relación con esta Aurora Guilmáin, cubana, hermana de un traductor y novelista, Andrés Guilmáin, y que bien pudo ser el padre de esa criatura llamada Ofelia con el apellido solo de la madre. Quizá, el hijo de Ofelia, Juan Ferrara, pudiera aclarar estos aspectos aunque creo que no es conveniente que conozca mi suposición. pues entra dentro de la íntimo de las personas y yo no quiero jugar con eso. Si ella lo confiesa en el libro, pues bien, en caso contrario, mejor que un tupido silencio corra sobre ello, puesto que tampoco afecta en nada al poeta Eliodoro, me refiero a su poesía. Pero, pensando y dándole vueltas una y otra vez, creo que nada de esto es así, sino que, simple y llanamente es una ficción, aunque no tengo aún todos los hilos cogidos. Es perfectamente creíble que Eliodoro la conociera; pero no lo es que ella le escribiera preguntándole por su vida cuando estaba saliendo de España. Cuando un poeta lleva ya más de cuarenta años muerto, de ese poeta, más que los datos biográficos que, por cierto, no fueron registrados por sus contemporáneos, lo único que interesa es su poesía. Más de cien poemas de Eliodoro, entre ellos ocho inéditos, se podrán leer en la Antología que se presentará el próximo día 24 en Lorca. Espero que los lectores de este libro, Una voz ronca y profunda, disfruten poéticamente. De lo otro, que se encarguen los investigadores.

11. LOS GIRASOLES CIEGOS


Hace un tiempo me recomendaron la lectura de un libro: Los girasoles ciegos. Como llevo tantas cosas en danza aunque la mayoría de ellas no me interesan pero son peticiones de amigos, me olvidé hasta del título. Los otros días me preguntaron por el libro. Me disculpé por no haberlo leído y me insistieron en su calidad hasta ponerlo por las nubes. Así que me fui a la librería y lo adquirí. Tengo, pues, un ejemplar de la décima edición. Alberto Méndez, su autor, o quizá el libro, es Premio de la Crítica y Premio Nacional de Narrativa y, creo, que el otro día le dieron otro gran premio según vi en televisión. Así que lo he leído, no porque me divirtiera o gustara, sino por tener suficientes elementos de juicio para hablar sobre él porque voy a tener que comentarlo como mucho, si no antes, el día 24 de este mayo que aún no es florido y hermoso. En principio, me parecen cuatro relatos independientes a los que se les ha buscado un hilo conductor: el que sus protagonistas sean personajes derrotados por la guerra civil, aunque se incluya en ellos hasta los vencedores. No le pongo muchos inconvenientes al desarrollo literario, ni al estilo del autor, ni a la focalización u otros elementos que hay que tener en cuenta para ver si un libro es objetivamente bueno o no porque, en principio, es un buen libro. Lo que no me gusta nada es el tema. Tengo verdadera aversión a las historia macabras de la posguerra porque yo la he vivido. De la guerra escuché muchas cosas cuando los mayores se juntaban en tertulia y creían que los pequeños dormíamos. Estábamos con la oreja tiesa para saber de qué hablaban. Así que supe que a fulanico lo habían llevado a la cárcel por decir no sé qué favorable a Giral. Puedo contar con detalles, ya lo he hecho brevemente, cómo estaba junto a un amigo que conoció a su padre cuando llegó trasladado a la cárcel de Lorca desde el Penal de Santa María. Sería el año 1949 ó 1950. Venía el padre esposado, era un rojo, y conducido por la guardia civil, no la de ahora, sino la del tricornio y la capa. Cuando salió de la cárcel, la familia se fue de Lorca. Podría contar algunas cosas más que viví. Como el tener que ir a entierros de compañeros de colegio muertos de hambre porque el padre estaba en la cárcel y apenas se comía. Me acuerdo aún del nombre de uno y de la calle y casa en la que malvivía. Recordar estas cosas no me gusta porque son muy tristes. Así que esta no-novela me parece triste, me parece que no merece la pena contar estas cosas aunque se diga que se pierde la memoria histórica porque son muy lastimosas y lastimeras, indican una época monstruosa en la España de hace apenas unos años y sólo sirven para renovar los odios. Sólo se evitarán cuando se olviden. También es verdad que cosas tan tremendas como las que se cuentan en Los girasoles ciegos están pasando ahora mismo en algún lugar del mundo y creo que estas cosas no deben pasar en ningún país. Lean, lean ustedes Los girasoles ciegos y no quedarán indiferentes. Odiarán a quienes hicieron lo que hicieron entre el 1936 y 1939 y desde 1939 hasta la muerte de Franco, de uno y otro bando. Pero no creo que por ello se haya de preferir no haber nacido en España, como acaba de decir Fernando Sánchez Dragó que perdió a su padre entonces. O preferir la República porque la Dictadura causó la muerte de un familiar, con todos los respetos a ellos y a todos los muertos a causa de la guerra civil. Por mi parte, jamás contaré mis circunstancias familiares en aquel tiempo de escasa fortuna. Pero cada uno es libre de hacer de su capa un sayo y con sus recuerdos unos girasoles ciegos.

10. MEJOR ESCLAVO QUE LIBRE



Cuando existe algo o alguien contra lo que luchar políticamente, es decir, por una mejora sustancial de una forma de vida social o intelectual, se agudiza el ingenio y muchas cosas cobran sentido, como el estilo de ser, como transformarse en algo útil, como entender el propio valor de la persona humana. Lo complejo de la vida actual hace que, instalados en lo placentero de una existencia sin mucho sentido, si acaso el del consumo, las marcas de ropa, el mundo globalizado que ha igualado por abajo, que no ha valorado la inteligencia, que necesita que el trabajador no piense, nunca un hombre o una mujer hayan valido tan poco. Nos cobran hasta por tener la cuenta en un banco o caja de ahorros. Lo del banco hasta se puede entender, porque han de repartir dinero, dividendos, a los accionistas, es decir, hacer que los ricos sean siempre más ricos, pero lo de las cajas es que no es comprensible: su única razón de ser es atender a una obra social cuyo costo se puede conseguir por los modos tradicionales: inversión de sus pasivos. Pero, el haber dejado que los políticos hagan lo que ellos quieran, como si nuestros votos los pudiesen usar como les plazca, ha determinado que también pugnen por la dirección y uso de aquellos beneficios que deberían ser enteramente sociales. ¿Para qué necesitan las comisiones exhorbitantes que te cobran por tener una cartilla en tal caja y mover poco la dicha cuenta? ¿Hay que pagar 21 euros al año por no mover una cuenta? Disparate. A mí, la verdad, me da igual si me pagan por la caja o banco o si, como antes, iba el cartero a llevarte el giro. Hicieron bancos y cajas campañas para que se domiciliase la nómina, incluso te hacen relagos, verbi gratia, unas maletas para que se usen cuando se viaje con el INSERSO, el que lo haga. Y ahora, con el chollo conseguido, te maltratan cómo y cuándo les da la gana. Puedes ejercer tu libertad e irte a otra entidad, pero te hará lo mismo. ¿Es que no hay quien nos defienda? ¿Es que soy yo solo el que se da cuenta de eso? ¿Cuándo se va a simplificar el misterio que supone la lectura de un recibo de la luz, del agua enormemente cara que estamos pagando, incluidas no sé cuántas depuradoras y otras zarandajas? Hay que enterarse de cuánto, cómo y cuándo pagaban los hombre y mujeres medievales para saber que peor que a ellos nos tratan con los impuestos que pagamos hasta por respirar y para que los políticos los inviertan donde les dé la gana, algunos en su beneficio, como desafortunadamente vemos en ocasiones. Alguna veces el hombre libre sueña que como esclavo tendría menos problemas: al menos no tendría que pagar impuestos ni tener una cuenta en un banco o caja de ahorros.