12. UNA VOZ RONCA Y PROFUNDA

Eliodoro Puche le dedica un libro a una señora llamada Aurora Guilmáin. El libro se titula Marinero de amor y lo acaba de escribir, al parecer, en 1942, aunque se ha publicado hace pocos años. A comienzos del verano de 1939, Ofelia Guilmáin llega a México en compañía de su madre, curiosamente llamada Aurora. Intento averiguar si se trata de la misma Aurora. Ofelia llega a México tras haber sido actriz en El Retablo Rojo, réplica femenina La Barraca de García Lorca, y la muerte de dos hermanos en la guerra civil. Su última salida es exiliarse. Todas esas circunstancias las cuenta en un libro de reciente publicación y que no encuentro en España y ni siquiera la editorial Océano me lo remite, previo pago de su importe, desde México. Lo escribió Carlos Pascual, actor, y el título del libro es el siguiente: El retablo rojo. Vida, obra y milagros de Ofelia Guilmain, México, Editorial Océano, 2006. Según Mateo García Bazán, mexicano de Tijuana o Zacatecas, Ofelia es hija natural de Aurora, pero no es así porque se conoce el nombre del padre, Juan Puerta, que, sin embargo, Ofelia no lleva. También se puede pensar que Eliodoro, que vivió en Madrid desde 1908 hasta 1928, aun cuando venía con frecuencia a Lorca, tuvo cierta relación con esta Aurora Guilmáin, cubana, hermana de un traductor y novelista, Andrés Guilmáin, y que bien pudo ser el padre de esa criatura llamada Ofelia con el apellido solo de la madre. Quizá, el hijo de Ofelia, Juan Ferrara, pudiera aclarar estos aspectos aunque creo que no es conveniente que conozca mi suposición. pues entra dentro de la íntimo de las personas y yo no quiero jugar con eso. Si ella lo confiesa en el libro, pues bien, en caso contrario, mejor que un tupido silencio corra sobre ello, puesto que tampoco afecta en nada al poeta Eliodoro, me refiero a su poesía. Pero, pensando y dándole vueltas una y otra vez, creo que nada de esto es así, sino que, simple y llanamente es una ficción, aunque no tengo aún todos los hilos cogidos. Es perfectamente creíble que Eliodoro la conociera; pero no lo es que ella le escribiera preguntándole por su vida cuando estaba saliendo de España. Cuando un poeta lleva ya más de cuarenta años muerto, de ese poeta, más que los datos biográficos que, por cierto, no fueron registrados por sus contemporáneos, lo único que interesa es su poesía. Más de cien poemas de Eliodoro, entre ellos ocho inéditos, se podrán leer en la Antología que se presentará el próximo día 24 en Lorca. Espero que los lectores de este libro, Una voz ronca y profunda, disfruten poéticamente. De lo otro, que se encarguen los investigadores.


