17. JUAN PEDRO QUIÑONERO

Vuelvo a ocuparme de Juan Pedro Quiñonero, totanero de París que ha donado parte importante de su biblioteca a esta ciudad. Tiempo ha que así sucedió y lo comentaron con bombo y platillo los medios de comunicación. Tengo entendido que está a punto de concluirse la catalogación de los libros que la componen, lo más granado de la literatura, ensayo y pensamiento de los infelices años setenta que preceden a la transición democrática que ha permitido que se escarbe ahora en los restos del pasado en busca de la memoria histórica. ¿Se es más demócrata por derribar las estatuas ecuestres del dictador? Se puede pensar que su presencia aviva la memoria del presente, histórica también, pues sirve para inculcar algo que no debe repetirse en la historia de España, aunque se mantiene en la práctica de la vida política porque, como dice JPQ, este país es cainita. De todos modos, si eso satisface a los demócratas, republicanos y federalistas de toda la vida, aunque moleste a otros, pues adelante, que no pasa nada, España no se rompe es la consigna. Pero si he citado a este amigo ha sido porque acaba de publicar un nuevo libro, una novela, más o menos en clave, titulada La locura de Lázaro. Pienso que JPQ tiene tendencia a ocultar cuanto quiere decir. Sucede en esta novela como en su Retrato del artista en el destierro, de 2004, en el que, habiendo podido decir qué pasó con su familia en la guerra civil, todo lo deja en el aire. Aquí lo comprendo porque es su intimidad, aunque yo pregunté en Totana y me dijeron: “si ha podido decirlo, ¿por qué no lo ha hecho?” En este caso se trata de una relación de sucesos que le ocurrieron / pudieron ocurrirle desde su llegada a Madrid. Pero nada queda claro. Otros críticos más avezados que yo, o conocedores de sus circunstancias, hablan de que Celia Jiruña Carón es Camilo José Cela, que se saba avanzando en su lectura. Crea un mundo mítico, Poncia (España), con su capital Caína (Madrid). Así que, sin ser una crónica sentimental de la época, sí es un paseo por el Callejón del Gato de su memoria personal, en el que uno se cruza con Dámaso Alonso, César González Ruano, Pío Baroja, Azorín y tantos y tantos protagonistas de estas efemérides. Es un texto sin diálogo que, sin duda alguna, participa del género autobiográfico, al menos desde ese punto de vista ficcional se escribe. Debo recomendársela a ustedes aun a sabiendas de que no la van a encontrar en Lorca. La ha publicado Ediciones Espuela de Plata de Sevilla. Pero, al ver su portada, les surgirá una pregunta: ¿por qué, debajo del título, pone novela? ¿Acaso el lector no puede deducirlo por sí sólo?

0 Comments:
Post a Comment
<< Home