Mi firma en la SER

Artículos escritos para un programa de la Cadena SER en Lorca

My Photo
Name:
Location: Lorca, Murcia, Spain

Monday, January 08, 2007

19. LECTURA MONJIL




La aplicación de la conclusiones del Vaticano II permitió a las comunidades de religiosas elegir entre la vida contemplativa o la vida activa. Es decir, monjas dedicadas a la oración mental que tienen que ingeniárselas después para buscarse los garbanzos, o monjas dedicadas a la educación, por poner un ejemplo, sin olvidar por ello su vocación religiosa. En Lorca tenemos ejemplo de ambas: las clarisas y las mercedarias. Se supone que las segundas se ganan la vida trabajando como cualquier hija de vecina y que las primeras buscan su sustento en el mismo convento. Yo creo que el problema de la vida religiosa no es ese, sino la falta de vocaciones. Pero este es otro añálisis. Ninguna de ellas van a pasar hambre porque hay un fondo del Obispado, o algo así, que las socorre. Para ganarse la vida, en muchos conventos, alguna monja ha escrito algún que otro libro con recetas de lo que se supone delicatessen, séase yemas de Santa Teresa en Ávila, teticas de monjas en Orihuela, Murcia y Lorca, por ejemplo. He tenido la suerte de adquirir antes de Navidad uno totalmente distinto titulado Meditar con el arte, cuya autora es una monja clarisa del Monasterio de la Soledad de Valladolid. Se llama Sor Isabel de la Trinidad. Algunos de los conventos de las grandes ciudades conservan en su interior obras de arte, las que les dejaron después de la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX y la guerra incivil del XX, cuya memoria celebramos por decreto. En su clausura puede ver obras de Juan de Juni, Gregorio Fernández, Diego Valentín Díaz y algunas de las escuelas de Mena y Berruguete. Aúna esta monja su criterio de belleza que, según ella, nos habla de Dios, con sus conocimientos de pintura y una cierta actitud contemplativa. Y ha escrito un libro muy sencillo compuesto de ciertas reflexiones religiosas que concluyen con una oración breve, lo que le ha sugerido el cuadro que nos presenta. Es decir, escoge una cuestión, nuestro trabajo es oración, por ejemplo y ejemplifica con el óleo de Gustave Caillebotte, impresionista francés (1848-1894), Los acuchilladores de parqué. Hace unas escuetas reflexiones que vienen a cristianizar un momento de lectura. Pero su escrito obedece a un método. Primero presenta el cuadro: “Es un cuadro de grandes dimensiones, muy realista, en la tendencia de una época que tendía a plasmar escenas de la vida cotidiana”. A continuación, procede a la reflexión: “El trabajo ordinario es una ocasión perfecta para la realización de la vida cristiana”. Después se contempla el cuadro al que, por cierto, le ha quitado el detalle de la botella de vino que hay a la derecha del cuadro para centrarse en el esfuerzo corporal, y concluye con la oración: “Te ofrezco, Señor, este mi trabajo. Ayúdame a hacerlo bien”. Todo muy sencillo. Pero obedece a la fórmula tradicional de la meditación y lo hace de modo sutil, elegante y suave, sin darle mucha trascendencia. Si lo he leído yo y lo he obsequiado en Navidad, puedes hacer lo mismo y leer un cuadro cada día. No queráis leerlo de un tirón.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home